Condeno enérgicamente la sentencia impuesta contra Anna Bensi y su madre, Caridad Silvente, a dos años de limitación de libertad después de que grabaran y compartieran un encuentro con un oficial del MININT, parte de las fuerzas represivas de la dictadura asesina comunista-socialista cubana.
Anna y Caridad no son criminales. Son dos valientes mujeres cubanas que se negaron a dejarse intimidar y guardar silencio. Castigarlas por documentar lo ocurrido y hablar públicamente sobre ello es otro ejemplo de la represión, la intimidación y el miedo que esta dictadura ha impuesto al pueblo cubano durante décadas.
La persecución es precisamente una de las herramientas que utiliza una dictadura para silenciar a quienes hablan, documentan lo que sucede, cuestionan al poder o reclaman sus libertades fundamentales. Castigar a una joven y a su madre por alzar su voz demuestra hasta dónde llega la represión cuando un régimen le teme a una cámara, a la verdad y a su propio pueblo.
Esta es también la realidad que ayudan a sostener quienes conscientemente financian, facilitan y hacen negocios con la dictadura asesina comunista-socialista cubana. Esos cómplices y testaferros que viven u operan desde los Estados Unidos y otras partes del mundo, mientras se benefician de sus relaciones con la dictadura, deberían sentir vergüenza de enriquecerse mientras el pueblo cubano continúa sufriendo opresión, persecución y la negación de sus libertades más básicas. Ninguna cantidad de dinero puede justificar ayudar a sostener un sistema asesino comunista-socialista que mantiene a todo un pueblo viviendo bajo el miedo y la represión.
Continuaré haciendo todo lo que esté dentro de mi autoridad y dentro de la ley para enfrentar a esta dictadura comunista-socialista y a quienes ilegalmente ayudan a sostenerla. He sido claro y seguiré siendo claro: esta dictadura y su aparato represivo representan una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos de América y para la estabilidad de nuestra región. No podemos ignorar a quienes financian, facilitan o se benefician de negocios ilegales que fortalecen a un régimen responsable de décadas de represión.
Toda persona o empresa que realice negocios ilegales con la dictadura cubana, viole las leyes aplicables, las sanciones, los requisitos de licencias o las autorizaciones correspondientes debe rendir cuentas con todo el peso que permita la ley. Ningún individuo ni empresa debe creer que sus ganancias los colocan por encima de la ley mientras el pueblo cubano paga el precio con represión y sufrimiento.
Estoy firmemente junto a Anna Bensi, Caridad Silvente, su familia y cada cubano que pacíficamente levanta su voz por la libertad. El mundo debe continuar observando a Cuba y denunciando la represión ejecutada por la dictadura y sus fuerzas represivas.
El pueblo cubano ha sufrido por demasiado tiempo. Merece vivir en libertad, elegir su propio futuro y reconstruir su país sin dictadura, persecución política ni miedo.
Anna y Caridad no están solas. El pueblo cubano no está solo. Continuaremos alzando nuestras voces hasta que Cuba sea libre.
Dios bendiga al Condado de Miami-Dade. Dios bendiga al pueblo de Cuba y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América.
Dariel Fernandez
Recaudador de Impuestos
Condado de Miami-Dade